La violencia familiar en las comunidades campesinas de Tambobamba: las Rondas campesinas capacitándose en la atención de la violencia


Por Jacqueline Valenzuela Jiménez

En nuestro país las leyes no establecen la atención de la violencia familiar que se produce en las comunidades campesinas. La Ley de Protección frente a la Violencia familiar establece una ruta de atención con instituciones que predominantemente se ubican en el ámbito urbano, como si solo en las ciudades acontecieran estos casos. En los distritos o pueblos donde existen Juzgados de Paz estos asumen la atención de los casos. Pero ¿Qué sucede en las comunidades más lejanas donde no están presentes los Jueces de Paz o alguna autoridad pública? En muchos lugares no existen instancias de atención en algunos, en otros como en la Provincia de Tambobamba, Apurímac son las Rondas Campesinas las que atienden y resuelven los problemas de violencia familiar.

En distintas regiones del país las Rondas cumplen un rol trascendental en la resolución de conflictos. La Constitución Política del Perú reconoce la jurisdicción especial que se aplica en concordancia con los derechos fundamentales. La Declaración de Huaraz, el III Congreso Internacional sobre Justicia Intercultural confirmó la importancia de las comunidades campesinas, comunidades nativas y rondas como instituciones que imparten justicia en el mundo rural peruano, contribuyendo con la paz social y el mejor acceso a la justicia de aquella población. [1] También el Acuerdo Plenario N° 1-2009/CJ-116 del Poder Judicial reconoce las funciones jurisdiccionales de las Rondas dentro de su ámbito territorial. Las Rondas campesinas se encargan de atender numerosos conflictos de las comunidades como los delitos, faltas, temas de seguridad, la defensa del medio ambiente y también han sumado a su competencia la atención de casos de violencia familiar.

Para las comunidades y las Rondas de Tambobamba la violencia familiar es un hecho perjudicial que atenta contra la armonía familiar y comunal. Las rondas reconocen los efectos negativos de la violencia y por ello su interés en resolverla. Por ello participan de reuniones sobre el tema. En efecto, el 14 de abril de este año en Antapampa se realizó una reunión de las Rondas Campesinas del distrito de Haquira que fue organizada por el Presidente de la Rondas Campesinas Eloy Condori donde han participado cuatrocientos ronderos y ronderas de diversas comunidades como Huancasca, Patan, Cocha, Huanca Umuyto, San Juan de Llac-hua y Tambobamba. En esta reunión los/as ronderos/as han tratado temas diversos temas como el impacto de las actividades extractivas mineras sobre el medio ambiente pero también abordaron la problemática de la violencia familiar.

Respecto a las funciones de las Rondas Campesinas frente a los casos de violencia familiar, ellas se ocupan de los casos leves de violencia, es decir aquellos que constituyen faltas. Los casos graves, los que configuran delitos, son derivados a las autoridades competentes como la Policía y la Fiscalía, en este sentido es vital la coordinación entre la justicia comunal y los órganos de la administración de justicia formal. Las Rondas en la mayoría de los casos castigan al o los responsables de la violencia con sanciones comunitarias. En otras ocasiones “llaman la atención” y “advierten” con sanciones a los perpetradores para que no se repitan actos de violencia. Su labor es muchas veces apoyada por las promotoras de las comunidades de Tambobamba. Las promotoras son mujeres comprometidas con la atención y erradicación de la violencia familiar. El apoyo de las promotoras a las Rondas es importante porque viabilizan una apropiada atención de las víctimas.

Las Rondas aplican el derecho consuetudinario que no es único ni uniforme. Existen muchas formas de tratar y resolver los casos. Y puede en algunos casos no ser consonante con los derechos de las mujeres. Ello no sería extraño porque en casi todas las sociedades aún subsisten las estructuras de dominación masculina y la violencia hacia las mujeres ha sido tolerada y legitimada, sino porque aún muchas mujeres en las ciudades son asesinadas por parejas o ex parejas. Por ello es imprescindible examinar que norma se aplicará ante una situación de violencia, porque si se concibe la violencia de pareja como un problema natural y privado muchas actuaciones, acuerdos o conciliaciones podrían vulnerar derechos de las mujeres.

Aun existen muchas tareas para resolver las situaciones de violencia, está pendiente realizar alianzas con las Rondas Campesinas que son muy efectivas resolviendo conflictos en las comunidades donde estas se encuentren. Pero no olvidemos que subsisten comunidades dónde las mujeres que sufren violencia no tienen dónde acudir. En estos casos corresponde al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables MIMP señalar programas, estrategias, alianzas  que contemplen la atención de la violencia en las zonas rurales. Además por mandato del Decreto de Urgencia N°003-2012 de enero de este año se encarga al Programa Nacional contra la violencia familiar y sexual del MIMP diseñar la estrategia de atención de los Centros de Emergencia Mujer (CEMs) que no debe olvidar la existencia de zonas rurales.


[1]
Declaración de Huaraz

Abril 2012

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